Los grados más comunes utilizados para aplicaciones de ascensores son:
Tipo 304: La opción estándar y más común. Es un acero inoxidable austenítico (que contiene cromo y níquel) que proporciona excelente resistencia a la corrosión para aplicaciones interiores donde no hay exposición directa a la niebla salina o a condiciones climáticas adversas.
Tipo 316: Se utiliza en casos especiales, como ascensores exteriores o aquellos cercanos a entornos marinos (edificios costeros), donde se requiere una mayor resistencia a los cloruros y a condiciones extremas.
Las láminas de acero inoxidable para ascensores son un material fundamental utilizado ampliamente en el diseño, la construcción y el acabado de ascensores.
Durabilidad y Resistencia al Desgaste: Es altamente resistente a arañazos, abolladuras y al uso general en áreas públicas.
Resistencia a la Corrosión: Crucial para entornos con humedad fluctuante o donde es necesaria una limpieza frecuente con productos químicos suaves. El acero inoxidable resiste el óxido y las manchas, asegurando una apariencia duradera.
Higiénico y Fácil de Limpiar: La superficie no porosa evita la acumulación de bacterias y suciedad, lo que facilita su desinfección, lo cual es esencial para la salud pública, especialmente después de la pandemia.
Estética y Versatilidad de Diseño: El acero inoxidable ofrece una apariencia moderna, elegante y de alta calidad. Puede ser tratado con varios acabados (ver abajo) para lograr objetivos de diseño específicos (por ejemplo, moderno, de lujo, industrial)
Resistencia al Fuego: El acero inoxidable es incombustible y mantiene su integridad estructural a altas temperaturas, lo que contribuye a los requisitos de seguridad de los ascensores.
Resistencia Estructural: Proporciona suficiente rigidez y resistencia para los paneles de las puertas y las paredes de la cabina sin un peso excesivo.